miércoles, 23 de octubre de 2013

De cómo recibí el Premio Cervantes Chico (Primera parte)

22 de octubre del año 2013, fecha para recordar. Para mí, para los míos, para todos los lectores... Y es que no todos los días uno recibe un premio. Y no un premio cualquiera. Nada más y nada menos que el Premio Cervantes Chico que cada año otorga el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y la Asociación de Libreros de la ciudad complutense a un autor de literatura infantil y juvenil.
Hace diecisiete años que esto sucede y tengo la inmensa suerte de ya pertenecer a una lista de ilustres escritores formada por Santiago García Clairac, Jordi Sierra i Fabra, Elvira Lindo, Laura Gallego, Gloria Fuertes... entre otros.
¿Es un sueño? Lo parece. Pero ayer cada vez que me pellizqué me dolió. Y el cansancio con el que llegué a casa, cerca de las doce de la noche, parecía muy real.

Alcalá de Henares

Me desperté a las siete y media. Incluso llegué a levantarme de la cama y di un par de vueltas por el piso. Pero tenía sueño y decidí dar una cabezada más.
A las ocho y media sí que fue la definitiva. No estaba nervioso para mí sorpresa. Quizá un poco tenso. Normal. No estoy acostumbrado a eventos de este tipo. ¿Acaso alguien puede estar habituado a recibir un premio y ser el centro de atención durante todo un día?
Me vestí con lo primero que encontré, dejé a Ester durmiendo un rato más con la promesa de que se despertaría a las nueve para arreglarse y no retrasarnos, y me fui a desayunar a la cafetería Riazor, a la que acudo cada mañana.

Esta vez no solo llevaba el periódico conmigo, también, doblado en varios pliegues, el discurso que me había preparado para la ceremonia. No debía resultar muy largo, tampoco quedarme corto. Y sobre todo, tenía que ser natural. Que saliera de dentro. Como todo lo que suelo hacer.
Mientras me tomaba una tostada integral con mantequilla y mermelada de melocotón, un zumo de naranja y un café con leche, lo leí un par de veces, intercalándolo con las noticias deportivas del martes. Estaba conforme, aunque sabía que luego saldría de otra manera. Pero como referencia estaba bien.

Ester medio cumplió su promesa y cuando subí a casa, estaba peinándose y planchándose el pelo. Yo me puse la camisa, la chaqueta, mi gorra negra Blue Jeans y una vez que ella estuvo lista salimos corriendo hacia Avenida América. Allí nos recogería Nuria Mayoral, la directora de comunicación de Everest, que nos llevaría a Alcalá de Henares. En el coche también vino Eva Rubio, de Juvenil Romántica, que se encargaría de presentar el evento de la tarde del cual luego os hablaré.

Una vez llegamos a la ciudad en la que me daban el premio, Ester y yo nos quedamos en el Ayuntamiento para que alguien nos guiara hasta el Teatro Cervantes Chico. Pronto apareció Santiago García-Clairac, el gran escritor de novela juvenil y publicista, que es uno de los asesores de este Premio. A Santiago le tengo que dar las gracias por todo. Por su amabilidad, por sus consejos y por tener siempre una palabra amable hacia mí.
Bajo el cielo negro que anunciaba la lluvia que más tarde caería en tromba, nos dirigimos al Teatro.





El premio Cervantes Chico

Llegamos de los últimos. Allí ya estaban autores que otros años habían sido galardonados, Nuria y Eva, la gente del Ayuntamientos de Alcalá, que tan bien nos trataron y con quienes congenié enseguida, parte del jurado y Sergi, Puri y Ángeles de editorial Planeta, a quienes también doy las gracias por asistir al acto. Entre todos estamos preparando la Tercera parte de El Club de los Incomprendidos que esperamos que sea muy especial para los lectores.
Y ya dentro, sentados y ordenados, los 249 niños que también recibirían su premio. Os cuento esta preciosa iniciativa del Ayuntamiento de Alcalá y de los libreros para los que no lo sepáis:

Cada año, junto al escritor premiado, seis niños de cada uno de los 44 centros que tiene la ciudad, reciben una distinción. No es que sean los mejores estudiantes ni los que mejores notas sacan. Estos chicos son elegidos, por sus profesores y compañeros, como los que más han ayudado a otros durante el año anterior. Es decir, se les da un premio por ser buenas personas. Cuando me contaron esto me pareció una idea espectacular. De hecho, el premio a los niños es el origen del Cervantes Chico.
Premiar a alguien por ser bueno... simplemente maravilloso.

Javier Bello, el alcalde de Alcalá de Henares, llegó junto a la viceconsejera de Educación Juventud y Deportes de la Comunidad de Madrid, Alicia Delibes y el evento comenzó bajo su presidencia y la de otras cinco personalidades entre las que se encontraban Santiago García-Clairac, Manuel Mora (presidente de la Asociación de Libreros), Loli Cabañas y Francisco Bernáldez (Concejales del Ayuntamiento de Alcalá de Henares) y Javier Rivera (Vicerrector de la Universidad).

A Ester y a mí nos sentaron juntos entre los niños. Y si os soy sincero, me gustó que fuera de esa manera. Fue más divertido que estar en un palco o presidiendo. Hablamos con algunos niños y alguna profesora y asistimos atentos y sonrientes a la entrega de premio de todos los chavales.
Los niños iban siendo llamados por colegios. Estos salían acompañados de un adulto, recibían su diploma individualizado, posaban delante de las cámaras y eran aplaudidos por el resto del teatro. Fue emocionante, diferente y muy emotivo.
Pero yo, ahora sí, me estaba empezando a poner nervioso.



El discurso

Cuando el último niño del Colegio Picasso abandonó el escenario, el presentador cambió el rumbo de la gala y me anunció. Esos instantes... esos instantes en los que te levantas, caminas por el pasillo, escuchas los aplausos, subes la escalera... son complicados de explicar. La mente se te queda en blanco o piensas mil cosas por segundo. Todo al mismo tiempo. Y ahí sí me temblaron las piernas. Ahí sí la timidez con la que nací afloró con toda sus fuerzas. No es sencillo ser el centro de atención. Todo el mundo te mira a ti. Os aseguro que no es fácil. O al menos, para mí no lo es.

El alcaldé me entregó una preciosa medalla con una frase del Quijote grabada en ella. Pero no recuerdo muy bien lo que me dijo. Sabía que era mi turno y que me tocaba hablar. Ese momento que había visualizado tantas veces, había llegado. Reconozco que me faltaba el aire. Que las rodillas estaban igual de temblorosas que el día que hice puenting. Que no creía que lo pudiera hacer. Sin embargo...

Me gusta ver la Gala de los Óscar. Desde pequeño la sigo, a pesar de que no soy muy cinéfilo y que no conozco a la mayoría de actores premiados, ni veo casi ninguna de las películas seleccionadas. Pero me lo paso bien viéndola. Y cada año me digo lo mismo: ¿Por qué no se aprenden lo que van a decir de memoria y se olvidan del papelito que todo el mundo saca para agradecer el premio?
Ahora lo comprendo. Menos mal que yo también me llevé mi papelito. Lo desplegué y comencé a hablar.
Ensayando en casa, duraba entre seis y siete minutos. Pero allí encima del escenario, con las luces del teatro dándome en la cara, se me hizo eterno. No sé lo que duró pero sí sé lo que dije.

Di las gracias a mis padres y a mi hermana por ser las personas más importantes de mi vida. Importancia que comparten con Ester, a la que señalé y a la que todo el mundo aplaudió. Ella también se sonrojó y disfrutó de sus segundos de reconocimiento. Es la que me soporta en cada novela y la persona con quien comparto cada minuto de mi vida.
A continuación hice un breve repaso a mi niñez, adolescencia y época universitaria. Cuáles eran mis metas. Y hablé de mi pasión por leer y escribir.
Expliqué como llegué a publicar el primer libro. Di las gracias a los lectores y a cada una de las personas que me habían ayudado en esta increíble aventura de cinco años. De Fotolog al Cervantes Chico...

Y terminé con el mensaje que siempre trato de transmitir: Si te esfuerzas, si nunca pierdes la ilusión, si trabajas, si eres honesto, si no te crees mejor que nadie y entiendes que cada día hay que mejorar y aprender... Los sueños pueden hacerse realidad.
A mí me pasó.

Conitnuará...

- ¿Quieres saber de lo que se habló en la comida "oficial"?
- ¿Qué autor arrasó en el evento de la tarde y casi firmó más que yo?
- ¿Os gustaría enteraros de algunas respuesta que di en el encuentro con lectores y quién me hizo una encerrona que nunca olvidaré?

Mañana os lo cuento. Gracias por llegar hasta aquí.

5 comentarios:

  1. felicidades Paco!! me habría encantado ver todo esto!!! eres grande!!!
    besotes

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  2. Me has hecho llorar, hubiese querido ir, pero no es que me pillase cerca! Besos y gracias, de nuevo, sí después de tantas veces. Gracias por hacerme sonreír con cada una de tus palabras, ya sean escritas en alguno de tus libros o en cualquier de tus noticias o relatos. GRACIAS, por hacer que este sea el mejor año de mi vida, junto al tuyo.

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  3. :) Joooo si hubiera estado por Madrid habría ido por allí para verte de nuevo y darte la enhorabuena en persona..

    Me alegro muchooo, te lo mereces! :)

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  4. Esperk la segunda parte que salgo yo!! XD jajajaja

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  5. Paco, fue un día muy bonito porque te reconocieron todo lo que has hecho por la literatura Juvenil y por la lectura. Y además, como a los niños de Alcalá reconocieron lo grande y buena persona que eres. Un beso.

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