jueves, 30 de junio de 2011

Leon: mejor imposible

El jueves 27 de mayo viví uno de los días más bonitos desde que toda esta aventura de Canciones para Paula comenzó. Por el trato que recibí de toda la editorial Everest, por la cantidad de seguidoras que acudieron a la firma o por lo bien que me lo pasé en la cena con los jefes, o mil cosas más, sin duda, fue una jornada muy especial. 

Quiero comenzar por tanto, agradeciendo a Everest esta oportunidad. Me demostraron uno por uno, que están dando el cien por cien por el libro y que todo el mundo está encantado con el proyecto. 
Para el que no lo sepa, Everest tiene su sede en León. Sí, a mí también me extrañó cuando lo supe. Una editorial de esa importancia, lo lógico es que tenga su centro en Madrid o Barcelona. Sin embargo, allí nació, creció y se sigue manteniendo. Y las instalaciones son impresionantes. Gigantescas. Tuve la suerte de ver todo acompañado de personas que me lo iban explicando: Los diferentes departamentos, el almacén, el Silo, incluso todo el proceso de cómo se hacen los libros. Además, dio la casualidad de que en ese instante estaba imprimiéndose la quinta edición de Canciones para Paula. Y os aseguro que se siente algo muy bonito cuando ves los pliegos con algo que tú has escrito. Entonces te pones a pensar en todo lo que ha sucedido desde que la idea nace en mi mente hasta que llega hasta ahí. Como de la nada, surge un libro, toda una empresa como Everest apuesta por ello y se vende tanto que en cinco meses se crean cinco ediciones del mismo. ¡Y tú eres el autor! Es de locos y complicado de asimilar. La anécdota fue que mientras estaba visitando la editorial, con el ruido de las máquinas, me llamó la COPE para una entrevista en directo. La hice en un pasillo con una mano tapándome el oído derecho. Cada vez me encuentro más a gusto con la prensa, en el otro lado del que imaginaba que estaría, y en cada entrevista estoy más suelto. 
Después fuimos a comer, se puede decir, que el “equipo de Canciones para Paula”, tal vez junto a Vicky, las cuatro personas más cercanas a CPP y a mí dentro de la editorial: Ana María, mi editora, Fernando, el director de Marketing, Alicia, la que se encarga de casi todo y descubridora de todo esto, y Nuria, la directora de Comunicación de la editorial, que va conmigo a todas partes. Comimos en un sitio fantástico, El Hostal de San Marcos, el restaurante del Parador de León y en el que disfruté muchísimo. Hablamos de diversos asuntos relacionados con la Segunda Parte, y pronto espero dar novedades sobre el tema. 
León me sorprendió. Me encantó la ciudad. No demasiado grande pero con una magia especial. Y la Catedral me impresionó. Quizá la que más de todas las que he visto en mis viajes. Por fuera es espectacular y por dentro, sus vitrinas son increíbles. Espero volver y conocer más lugares, aunque en el regreso al día siguiente a la estación de tren, que hice yo solo, me perdí y pude ver más sitios. Soy un cero en orientación. 
A las 20.00 estaba programada que comenzara la firma de libros. Y aunque yo no soy una persona optimista, en esta ocasión sí que lo fui respecto a las seguidoras que acudirían al acto. Y no me equivoqué. Firmé unos 30 libros en tres cuartos de hora, lo que indica la buena salud de Canciones para Paula en toda España. León no es un primer espada dentro de las ferias del libro del país, sin embargo, las seguidoras respondieron de manera fenomenal y a todas ellas quiero agradecerles su presencia. No dejo de sentirme un afortunado por esto que me está pasando y si no fuera por todas estas chicas que se gastan veinte euros en comprar Canciones para Paula, nada sería posible. Millones de gracias a las leonesas. Al hotel me acompañó Lidia, una de las seguidoras de Facebook, con sus dos niños, a la que también me encantó conocer. 
Y para terminar la jornada, que empezó para mí a las 3.30 de la mañana cuando me desperté, cena con dos de los importantes de Everest. Javier Atienza y Armando. Más Nuria, claro. Y tengo que reconocer que cuando me informaron que cenaría con los jefes, me puse algo nervioso. Pero sin embargo, fue uno de los grandes momentos del día. Y estuve comodísimo en ese restaurante de Menú Degustación al que me llevaron y donde comí como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Gracias a ellos dos por todas sus atenciones y por la fantástica cena. Fue muy divertido. 
A la 1 caí rendido en mi cama en la habitación 701 del Hotel Alfonso V, donde al día siguiente me esperaba un sensacional desayuno. 
Sigo en el camino. Creciendo. Aprendiendo. Disfrutando el momento. Repitiéndome dos palabras constantemente: humildad y tranquilidad. Aprovechando lo que la vida me está concediendo y saboreando estos instantes que nunca podré olvidar. Es un sueño del que no pienso despertarme y por el que estoy trabajando día y noche. Sé que mucha gente se alegra de que haya llegado mi momento. Que la suerte me esté sonriendo y de que Canciones para Paula haya sido lo que necesitaba para progresar. A todos, una vez más, pero ni mucho menos la última, mil gracias. 

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